Peregrinando al III CONGRESO REINA DE LA PAZ CHILE Día 5

 




Peregrinando al 

III CONGRESO 

REINA DE LA PAZ 

CHILE


Día 5






¡Oh Santo Espíritu! dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén




Mensaje, 27 de junio de 1985


“¡Queridos hijos! Hoy les doy un mensaje, con el cual deseo invitarlos a la humildad. En estos días ustedes han experimentado un gran regocijo por todas las personas que han venido y con amor les han contado sus experiencias. Ahora los invito a ser humildes y a hablar con un corazón abierto a todos aquellos que vengan a ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado!”




"El manso, forjado por el Espíritu Santo según la imagen de Cristo, es el hombre que ha aprendido a dominar todas las manifestaciones descompuestas de su yo: irritación, desdén, cólera, espíritu de envidia o de venganza; y es también el hombre que ha renunciado a la tentación de imponerse, de hacerse valer y de dominar a los otros con prepotencia. Empresa ardua para una naturaleza herida por el pecado, en la que el egoísmo y el orgullo intentan de continuo afirmarse y exigir sus derechos. Mientras dure la vida, la victoria no será nunca completa; sin embargo, el cristiano no debe entregar las armas, sino reanudar de grado cada día sus esfuerzos, invocando humildemente la ayuda ;del Espíritu Santo para que destruya en él todo residuo de violencia o resentimiento y borre todo vestigio de dureza. Ven, Espíritu Santo, dobla lo que está rígido, derrite lo que está duro, aplaca toda cólera, suaviza toda aspereza. Es el Divino Paráclito, Espíritu de dulzura, el que dobla interior y suavemente la voluntad del hombre, la inclina a la bondad, humildad y mansedumbre. El que tiene el Espíritu obra con mansedumbre, que diría S. Pablo (GaIatas 6, 1)."





Oremos con Padre Slavko Barbaric: 


 "Dios, Padre nuestro todopoderoso, todos nosotros conscientemente Te damos gracias durante este mes porque eres nuestro Dios, porque eres nuestro Padre, por habernos enviado a Tu Hijo a salvarnos, por habernos enviado Tu Espíritu para santificarnos. Te damos gracias, oh Padre, por habernos revelado Tu santo nombre y por darnos la oportunidad de crecer en el amor, la fe, la esperanza, la bondad, la verdad y la paz y poder glorificarte de este modo. Te damos gracias por habernos permitido vivir en Tu gloria y en Tu presencia y, haciéndolo así, nos has dado Tu amor y Tu gozo. Gracias por habernos enviado a María que incansablemente nos visita día a día en Tu nombre y que ora por nosotros. Te damos gracias por habernos hecho más patente Tu presencia a través de su presencia entre nosotros. Te pedimos la gracia de llegar a ser y permanecer uno con Ella y Contigo, que nada nos separe de Ti." Amén. (Medjugorje, Mayo 29 de 1997)





Nos vemos en el Congreso...












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