Peregrinando al III CONGRESO REINA DE LA PAZ CHILE Día 31
Peregrinando al
III CONGRESO REINA DE LA PAZ CHILE
¡Oh Santo Espíritu! dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén
Mensaje, 25 de mayo de 2021
“¡Queridos hijos! Los miro y los invito: regresen a Dios porque Él es amor y por amor me ha enviado con el fin de guiarlos en el camino de la conversión. Dejen el pecado y el mal, decídanse por la santidad y la alegría reinará; y ustedes serán mis manos extendidas en este mundo extraviado. Deseo que sean oración y esperanza para aquellos que no han conocido al Dios del amor. Gracias por haber respondido a mi llamado.”
La conformidad con la voluntad de Dios y el crecimiento en el amor son los dos elementos constitutivos de la santidad y de la vida de unión con Dios, elementos que van parejos porque el uno condiciona al otro: a mayor conformidad de voluntad corresponde mayor amor y al revés. Jesús ha dicho:
«Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él» (Jn 14, 23). El cumplimiento de la palabra, y de la voluntad de Dios, es la condición para vivir y crecer en el amor y en la gracia, y por tanto para gozar de la inhabitación Trinitaria en el alma. A medida que la conformidad al querer divino se hace más plena, es decir observando no sólo los preceptos (mandamientos), sino la más mínima expresión de la voluntad de Dios, excluyendo no sólo los pecados mortales sino también los veniales y aun las menores infidelidades voluntarias; a medida que el cristiano llega a procurar el beneplácito divino en todo, abrazando cuanto Dios quiere o permite de cualquier manera, crece en amor y en gracia. Por su parte la Santísima Trinidad se da cada vez más a esa alma y hace de ella su morada, de un modo cada vez más pleno y profundo, invitándole a una comunión más íntima.
Oremos con Padre Slavko Barbaric:
"Dios, Padre nuestro todopoderoso, todos nosotros conscientemente Te damos gracias durante este mes porque eres nuestro Dios, porque eres nuestro Padre, por habernos enviado a Tu Hijo a salvarnos, por habernos enviado Tu Espíritu para santificarnos. Te damos gracias, oh Padre, por habernos revelado Tu santo nombre y por darnos la oportunidad de crecer en el amor, la fe, la esperanza, la bondad, la verdad y la paz y poder glorificarte de este modo. Te damos gracias por habernos permitido vivir en Tu gloria y en Tu presencia y, haciéndolo así, nos has dado Tu amor y Tu gozo. Gracias por habernos enviado a María que incansablemente nos visita día a día en Tu nombre y que ora por nosotros. Te damos gracias por habernos hecho más patente Tu presencia a través de su presencia entre nosotros. Te pedimos la gracia de llegar a ser y permanecer uno con Ella y Contigo, que nada nos separe de Ti." Amén.
(Medjugorje, Mayo 29 de 1997)
Nos vemos en el Congreso...



Comentarios
Publicar un comentario
Déjanos tu correo y número de whatsapp. La Gospa te esta llamando...