Peregrinando al III CONGRESO REINA DE LA PAZ Día 40

 




Peregrinando al III CONGRESO REINA DE LA PAZ CHILE

Día 40


¡Oh Santo Espíritu! dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén




Mensaje, 5 de abril de 1984

“¡Queridos hijos! Esta tarde los invito a honrar de manera especial el Corazón de mi Hijo Jesús. Hagan penitencia para reparar las heridas infligidas al Corazón de mi Hijo. Este Corazón es herido con cada pecado grave. Gracias por haber venido esta tarde!”




Jesús anunció su misión así: «He venido para. que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10). ¿Y cuál es la vida que da él a los hombres? La vida de la gracia, para que sean «participantes de la divina naturaleza» (2 Pe 1, 4).
Jesús en cuanto Verbo posee por naturaleza la vida divina del mismo modo y en la misma medida que el Padre: «Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también dio al Hijo tener vida en sí mismo» (Jn 5, 26).
Esta plenitud de vida divina redunda en la humanidad de Cristo...y  la humanidad sacratísima de Jesús queda inundada por la vida divina, que también le es propia, ya que es el Verbo, el Hijo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Dios todopoderoso y eterno..., a Cristo nuestro Señor le hiciste fundamento de todo y de su plenitud quisiste que participáramos todos. Siendo él de condición divina se despojó de su rango, y por su sangre derramada en la cruz puso en paz todas las cosas; y así, constituido Señor del Universo, es fuente de salvación para cuantos creen en él. (Misal Romano. Prefacio Común, I).




Oremos con Padre Slavko Bárbaric: 

"Señor, Te damos gracias por ser nuestro Creador. Te damos gracias por el grandioso don de la vida. Te pedimos ahora que nos des la gracia de estar unidos a Ti y que nos liberes de todo lo que nos desune de Ti. Te pedimos que nos reveles Tu voluntad y el sentido de nuestra vida. Danos la gracia de entender Tu amor. Te damos gracias, oh Señor, por enviarnos a la Madre de Tu Hijo y por toda la ayuda que nos das a través de Ella. Danos la gracia de entender que no tenemos futuro sin Ti. Tú lo eres todo para nosotros. Oh Señor, Te pedimos la gracia y la fortaleza interior para superar cualquier pecado y liberarnos de la soberbia, los celos, la envidia, de cualquier dependencia a este mundo. Libéranos del odio, del miedo y de las agresiones, de cualquier sentimiento negativo. Danos la gracia de orar y de buscarte en la oración." Amén.   (San Marino, Abril 28 de 1997)

























COMENTARIO P. PATRICIO ROMERO



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