Vísperas Jueves 13 de Noviembre
Jueves 13 de Noviembre
Vísperas
V. Dios mío, ven en
mi auxilio.
R. Señor, date
prisa en socorrerme.
Gloria al Padre y
al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el
principio, ahora y siempre
y por los siglos de
los siglos. Amén. Aleluya
HIMNO
Porque anochece ya,
porque es tarde,
Dios mío,
porque temo perder
las huellas del
camino,
no me dejes tan
solo
y quédate conmigo.
Porque he sido
rebelde
y he buscado el
peligro
y escudriñé curioso
las cumbres y el
abismo,
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.
Porque ardo en sed
de ti
y en hambre de tu
trigo,
ven, siéntate a mi
mesa,
bendice el pan y el
vino.
¡Qué aprisa cae la
tarde!
¡Quédate al fin
conmigo! Amén.
SALMODIA
Salmo 143
ORACIÓN POR LA VICTORIA Y LA PAZ
Ant. 1. Tú eres,
Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a salvo.
I
Bendito el Señor,
mi Roca,
que adiestra mis
manos para el combate,
mis dedos para la
pelea;
Mi bienhechor, mi
alcázar,
baluarte donde me
pongo a salvo,
mi escudo y
refugio,
que me somete los
pueblos.
Señor, ¿qué es el
hombre para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de
Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual
que un soplo;
sus días, una
sombra que pasa.
Señor, inclina tu
cielo y desciende;
toca los montes, y
echarán humo;
fulmina el rayo y
dispérsalos;
dispara tus saetas
y desbarátalos.
Extiende la mano
desde arriba:
defiéndeme, líbrame
de las aguas caudalosas,
de la mano de los
extranjeros,
cuya boca dice
falsedades,
cuya diestra jura
en falso.
Ant. Tú eres,
Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a salvo.
Ant. 2. Dichoso el
pueblo cuyo Dios es el Señor.
II
Dios mío, te
cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el
arpa de diez cuerdas:
para ti que das la
victoria a los reyes,
y salvas a David,
tu siervo.
Defiéndeme de la
espada cruel,
sálvame de las
manos de extranjeros,
cuya boca dice
falsedades,
cuya diestra jura
en falso.
Sean nuestros hijos
un plantío,
crecidos desde su
adolescencia;
nuestras hijas sean
columnas talladas,
estructura de un
templo.
Que nuestros silos
estén repletos
de frutos de toda
especie;
que nuestros
rebaños a millares
se multipliquen en
las praderas,
y nuestros bueyes
vengan cargados,
que no haya brechas
ni aberturas,
ni alarma en
nuestras plazas.
Dichoso el pueblo
que esto tiene,
dichoso el pueblo
cuyo Dios es el Señor.
Ant. Dichoso el
pueblo cuyo Dios es el Señor.
Cántico
Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a
Ant. 3. Ahora se
estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.
Gracias te damos,
Señor Dios omnipotente,
el que eres y el
que eras,
porque has asumido
el gran poder
y comenzaste a
reinar.
Se encolerizaron
las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que
sean juzgados los muertos,
y de dar el
galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a
los que temen tu nombre,
y a los pequeños y
a los grandes,
y de arruinar a los
que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció
la salud y el poderío,
y el reinado de
nuestro Dios,
y la potestad de su
Cristo;
porque fue
precipitado
el acusador de
nuestros hermanos,
el que los acusaba
ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron
en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra
del testimonio que dieron,
y no amaron tanto
su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad
alegres, cielos,
y los que moráis en
sus tiendas.
Ant. Ahora se
estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.
LECTURA BREVE
Colosenses 1, 23
Permaneced
cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que
escuchasteis. Es el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor es mi
pastor, nada me falta.
R. El Señor es mi
pastor, nada me falta.
V. En verdes
praderas me hace recostar.
R. Nada me falta.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es mi
pastor, nada me falta.
CÁNTICO EVANGÉLICO
MAGNIFICAT Lc 1, 46-55
Ant. A los
hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.
Proclama mi alma la
grandeza del Señor,
se alegra mi
espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la
humillación de su esclava.
Desde ahora me
felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso
ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia
llega a sus fieles
de generación en
generación.
Él hace proezas con
su brazo:
dispersa a los
soberbios de corazón,
derriba del trono a
los poderosos
y enaltece a los
humildes,
a los hambrientos
los colma de bienes
y a los ricos los
despide vacíos.
Auxilia a Israel,
su siervo,
acordándose de su
misericordia
-como lo había
prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham
y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre y
al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el
principio, ahora y siempre
y por los siglos de
los siglos. Amén
Ant. A los
hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.
PRECES
Invoquemos a
Cristo, luz del mundo y alegría de todo ser viviente, y digámosle confiados:
Concédenos, Señor,
la salud y la paz.
Luz indeficiente y
Palabra eterna del Padre, que has venido a salvar a los hombres,
— ilumina a los
catecúmenos de la Iglesia con la luz de tu verdad.
No lleves cuenta de
nuestros delitos, Señor,
— pues de ti
procede el perdón.
Señor, que has
querido que la inteligencia del hombre investigara los secretos de la
naturaleza,
— haz que la
ciencia y las artes contribuyan a tu gloria y al bienestar de todos los
hombres.
Protege, Señor, a
los que se han consagrado en el mundo al servicio de sus hermanos,
— que, con libertad
de espíritu y sin desánimos, puedan realizar su ideal.
Señor, que abres y
nadie cierra,
— lleva a tu luz a
los que han muerto con la esperanza de la resurrección.
Porque todos nos
sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que
estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase
tu voluntad en la tierra como en el
cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la
tentación, y líbranos del mal. Amén.
ORACIÓN
Acoge benigno,
Señor, nuestra súplica vespertina y haz que, siguiendo las huellas de tu Hijo,
fructifiquemos con perseverancia en buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos
bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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