Vísperas Miércoles 12 de Noviembre
Vísperas
V. Dios mío, ven en
mi auxilio.
R. Señor, date
prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y
al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el
principio, ahora y siempre,
por los siglos de
los siglos. Amén.
HIMNO
Cantemos al Señor
con alegría,
unidos a la voz del
pastor santo;
demos gracias a
Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de
su rebaño.
Es su voz y su amor
el que nos llama
en la voz del
pastor que él ha elegido,
es su amor infinito
el que nos ama
en la entrega y
amor de este otro cristo.
Conociendo en la fe
su fiel presencia,
hambrientos de
verdad y luz divina,
sigamos al pastor
que es providencia
de pastos
abundantes que son vida.
Apacienta, Señor,
guarda a tus hijos,
manda siempre a tu
mies trabajadores;
cada aurora, a la
puerta del aprisco,
nos aguarde el amor
de tus pastores. Amén.
SALMODIA
Salmo 138, 1-18. 23-24
TODO ESTÁ PRESENTE A LOS OJOS DE DIOS
Ant. 1. Señor, tu saber me sobrepasa.
I
Señor, tú me
sondeas y me conoces;
me conoces cuando
me siento o me levanto,
de lejos penetras
mis pensamientos;
distingues mi
camino y mi descanso,
todas mis sendas te
son familiares.
No ha llegado la
palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la
sabes toda.
Me estrechas detrás
y delante,
me cubres con tu
palma.
Tanto saber me
sobrepasa,
es sublime, y no lo
abarco.
¿Adónde iré lejos
de tu aliento,
adónde escaparé de
tu mirada?
Si escalo el cielo,
allí estás tú;
si me acuesto en el
abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el
margen de la aurora,
si emigro hasta el
confín del mar,
allí me alcanzará
tu izquierda,
me agarrará tu
derecha.
Si digo: "que
al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga
noche en torno a mí",
ni la tiniebla es
oscura para ti,
la noche es clara
como el día.
Ant. Señor, tu
saber me sobrepasa.
Ant. 2. Yo, el
Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su
conducta.
II
Tú has creado mis
entrañas,
me has tejido en el
seno materno.
Te doy gracias,
porque me has
escogido portentosamente,
porque son
admirables tus obras;
conocías hasta el
fondo de mi alma,
no desconocías mis
huesos.
Cuando, en lo
oculto, me iba formando,
y entretejiendo en
lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis
acciones,
se escribían todas
en tu libro;
calculados estaban
mis días
antes que llegase
el primero.
¡Qué incomparables
encuentro tus designios,
Dios mío, qué
inmenso es su conjunto!
Si me pongo a
contarlos, son más que arena;
si los doy por
terminados, aún me quedas tú.
Señor, sondéame y
conoce mi corazón,
ponme a prueba y
conoce mis sentimientos,
mira si mi camino
se desvía,
guíame por el
camino eterno.
Ant. Yo, el Señor,
penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.
Ant. 3. Todo fue creado por él y para él.
Damos gracias a
Dios Padre,
que nos ha hecho
capaces de compartir
la herencia del
pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado
del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado
al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre
hemos recibido la redención,
el perdón de los
pecados.
Él es imagen de
Dios invisible,
primogénito de toda
criatura;
pues por medio de
él fueron creadas todas las cosas:
las celestes y
terrestres, visibles e invisibles,
tronos,
dominaciones, principados, potestades;
todo fue creado por
él y para él.
Él es anterior a
todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la
cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.
Porque en él quiso
Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso
reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por
la sangre de su cruz
con todos los
seres, así del cielo como de la tierra.
Ant. Todo fue
creado por él y para él.
LECTURA BREVE
1 Pedro 5, 1-4
A los presbíteros
en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de
Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores
del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza,
sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con
generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en
modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona
de gloria que no se marchita.
RESPONSORIO BREVE
V. Éste es el que
ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.
R. Éste es el que
ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.
V. El que entregó
su vida por sus hermanos.
R. El que ora mucho
por su pueblo.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Éste es el que
ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.
MAGNIFICAT
Lc 1, 46-55
Ant. Éste es el
administrador fiel y prudente, a quien su señor ha puesto al frente de su
servidumbre para que les reparta la ración a sus horas.
Proclama mi alma la
grandeza del Señor,
se alegra mi
espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la
humillación de su esclava.
Desde ahora me
felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso
ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia
llega a sus fieles
de generación en
generación.
Él hace proezas con
su brazo:
dispersa a los
soberbios de corazón,
derriba del trono a
los poderosos
y enaltece a los
humildes,
a los hambrientos
los colma de bienes
y a los ricos los
despide vacíos.
Auxilia a Israel,
su siervo,
acordándose de su
misericordia
†como lo había
prometido a nuestros padres†
en favor de Abrahán
y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y
al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el
principio, ahora y siempre,
por los siglos de
los siglos. Amén.
Ant. Éste es el
administrador fiel y prudente, a quien su señor ha puesto al frente de su
servidumbre para que les reparta la ración a sus horas.
PRECES
Glorifiquemos a
Cristo, constituido pontífice a favor de los hombres, en lo que se refiere a
Dios, y supliquémosle humildemente, diciendo:
Salva a tu pueblo,
Señor
Tú que por medio de
pastores santos y eximios has glorificado a tu Iglesia,
— haz que todos los
cristianos resplandezcan por su virtud.
Tú que por la
oración de los santos pastores, que a semejanza de Moisés oraban por el pueblo,
perdonaste los pecados de tus fieles,
— purifica y
santifica también ahora a la santa Iglesia por la intercesión de los santos.
Tú que de entre los
fieles elegiste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los consagraste como
ministros en bien de sus hermanos,
— llena también de
tu Espíritu a todos los pastores del pueblo de Dios.
Tú que fuiste la
heredad de los santos pastores,
— no permitas que
ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre viva alejado de ti.
Tú que por medio de
los pastores de la Iglesia das la vida eterna a tus ovejas para que nadie las
arrebate de tu mano,
— salva a los
difuntos, por quienes entregaste tu vida.
Digamos juntos la
oración que Cristo nos enseñó como modelo de toda oración:
Padre nuestro, que
estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase
tu voluntad en la tierra como en el
cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la
tentación, y líbranos del mal.
ORACIÓN
Aviva, Señor, en tu
Iglesia, el Espíritu que impulsó a san Josafat, obispo y mártir, a dar la vida
por su rebaño, y concédenos, por su intercesión, que ese mismo Espíritu nos dé
fuerza a nosotros para entregar la vida por nuestros hermanos. Por nuestro Señor
Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos
bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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